La llegada al poder del General Franco, representa que en el curso de los siguientes cuarenta años y hasta el momento de su muerte, el peso de la economia del país, se deja en manos de la iniciativa privada, el desarrollo de la mayoria de actividades, educacion, sanidad,, industria, comercio y agricultura, quedan en manos insisto de emprendedores privados, que como es normal ponen como objetivo prioritario su bolsillo.
La realidad es que aún mirando por su bolsillo, la iniciativa privada, hace cosas, crea actividad, genera riqueza y consigue de esta manera que el conjunto del país pueda seguir su rumbo.Por otra parte y de siempre han habido ciudadanos que disfrutando de una buena posición económica y social, dedican sus esfuerzos a fomentar actividades de mecenazgo, en campos como la cultura, la educación, la sanidad y en otros en los que puedan contribuir a mejorar la vida de sus conciudadanos.
A la muerte del dictador, nos encontramos con un país, España, con grandes desigualdades, en el cual, las comunidades en las que se ha producido un mayor esfuerzo de la iniciativa privada,gozan de una mejor caildad de vida y un mayor progreso en comparación con otras comunidades que no haiéndose vistro favorecidas por este esfuerzo de la iniciativa privada, inician la nueva etapa desde una posición de retraso respecto a las otras.
En un Estado de Las Autonomias como el que en aquel momento se creó, las desigualdades existentes en cuanto a calidad de vida y bienestar, ocasionan un agravio comparativo que es obligado subsanar.
Los primeros gobiernos democráticos normalizan la vida del país, los españoles empezamos a pagar impuestos, con lo cual los gobiernos pueden empezar a redistribuir la riqueza generada, hacia las comunidades que mas necesitan de este impulso, a fin de que poco a poco nivelar el nivel de vida entre todos los españoles.
Trancurridos estos treinta años de democracia, hoy en dia contemplamos esta otra España que entre todos hemos construido, y francamente pienso que ya empieza a dar gusto verla, a nivel de educación, de sanidad, de infraestructuras, el progreso ha sido evidente, eliminándose al efecto las desigualdades existentes al inicio del periodo democrático.
Pienso a modo de resumen, que ya ha llegado el momento, de replantearnos todo el tema de transferencias entre comunidades, pienso que ya no ha lugar a hablar de la necesidad de un esfuerzo continuo de solidaridad, y excepto en casos excepcionales crear las condiciones para que todas las economias españolas, puedan desarrollar su vida económica, con la máxima colaboracion pero sin depender las unas de las otras.
Josep Mª Carbonell i Vilaró
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