No es frecuente en nuestro entorno europeo, ni en todo el mundo occidental, encontrar una situación como la que se da en nuestro país, donde por el momento conviven amigablemente, ciudadanos, digamos que de primera, con otros menos afortunados de segunda.El hecho de que los unos y los otros, se vean tratados de manera diferente, no se produce por la simple incidéncia de la diosa fortuna, o por haber acumulado a lo largo de los años, merecimientos, que hayan justificado unos privilegios para unos, en detrimento de los otros, sino por el simple hecho de que la actual legislación así lo determina.
De todos es sabido, que las comunidades vasca y navarra, recaudan sus impuestos y distribuyen la riqueza que generan,de acuerdo con sus propias necesidades, y limitándose a pagar un cupo o contyribución, por los servicios que el Estado les p`resta.También es de todos sabido, las animadversiones que en todo el Estado se despiertan, cada vez que desde Catalunya, se apunta la necesidad de una revisión de los planteamientos existentes, en aras a poder atender las prestaciones requeridas por sus ciudadanos y que siempre a la larga demuestran, que en definitiva son medidas, que redundan en beneficio de todas las comunidades españolas.
Con el paso de los años y a la vista de los acontecimientos, empezamos a llegar a conclusiones,España a Catalunya siempre la ha odiado a la vez que también siempre la ha necesitado, en cambio al País Vasco, necesitarlo, no lo necesitan para nada, pero siempre, y esta es una relación que viene de antiguo, lo han amado.
Cuales son las causas que originan esta animadversión para con Catalunya?, podri ser que su capacidad de innovar, de emprender, de crear riqueza, generasen un cierto sentimiento de envidia, envidia que en este caso, seria totalmente injustificada, basicamente debido a que en el curso de los últimos años, las distáncias que en este aspecto habia entre todas las comunidades, se han reducido notoriamente..
A mi entender hay un aspecto fundamental y causante de la llamada catalanofobia, nuestra lengua y consequentemente nuestra cultura, representan, un hecho diferencial, que esta aquí, cada día, en nuestra vida cotidiana y en este aspecto si, que no es posible acortar distáncias, Catalunya es lo que es y como es y España deberia aceptarlo y entenderlo.
Los catalanes por nuestra parte, debemos seguir luchando dia a dia, por la conservación y enriquecimiento de nuestra lengua, pero también sin obsesionarnos, porque el catalán como decia D. Camilo José Cela nunca morirá, y no morirá porqué detrás de el tiene el soporte de una gran obra literaria, y esto es lo que a una lengua le da fuerza y vigor, para ir superando las dificultades que se presentan a lo largo de su história.
Hay otros aspectos en nuestra vida social, donde se puede apreciar, la existéncia de ciudadanos que gozan de privilegios respecto a otros. En tiempos de crisis, cuando el cierre de empresas es nuestro pan de cada día, los obreros que se encuentran en situación de posible despido, trbajando en las grandes empresas multinacionales, con gran soporte financiero y mediático, afrontan el paro en mejores condiciones y consecuentemenmte ven su futuro mas esperanzador, que las personas que han de hacer frente a la misma situación, trabajando en empresas pequeñas, autóctonas,familiares,dond e los empresarios se ven abocados a la ruina, y los obreros en muchas ocasiones, pendientes de recibirlas migajas provenientes del fondo de garantia salarial.
Con mas frecuéncia de la necesaria, oimos pronunciar, el término solidaridad entre comunidades, esta solidaridad, es lógico que exista y debe existir en momentos puntuales, ejemplos recientes tenemos, la reunificación alemana, donde los Landers occidentalesd, han llevado y siguen llevando todavía, el peso de los costes de la reunificación.Aquí en España contemplamos el esfuerzo catalán con el consiguiente deficit fiscal producido, a fin de nivelar los desequilibrios existentes, entre las comunidades españolas, ocasionados por los cuarenta años de dictadura y por la situación de desgobierno existente, anteriormente a esta, pero esta solidaridad, no puede representar una situación de subsidio permanente, que de lugar a privilegios como los anteriormmente citados, y que nos hacen sentir a muchos españoles, ciudadanos de segunda.
Josep Mª Carbonell i Vilaró
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